Diplomacia Pública: una solución "europea" para el problema de la imagen de México

Diplomacia Pública: una solución “europea” para el problema de la imagen de México

por Selene Barceló Monroy

El siguiente artículo propone un modelo europeo de Diplomacia Pública para transformar la imagen negativa de México y de los mexicanos en Estados Unidos. Selene Barceló, miembro del Servicio Exterior Mexicano, argumenta que la respuesta al problema de la imagen de México es el aumento de los programas de movilidad estudiantil entre los Estados Unidos y su vecino del sur.

 

INTRODUCCIÓN

La elección presidencial de los Estados Unidos en el 2016, ha puesto en el centro de atención un tema que los expertos en política exterior conocen desde hace mucho tiempo: la imagen desfavorable de México y los mexicanos a los ojos de los ciudadanos estadounidenses. La construcción de un muro, la asociación de ser mexicano con la delincuencia y otras posiciones de campaña similares expresadas durante las elecciones primarias (BBC 2015), llevaron a la imagen negativa de México y la inmigración mexicana a un primer plano de un ciclo electoral que concluyó con la victoria del candidato republicano. Por todo esto, existe una necesidad inmediata para que el gobierno mexicano desmienta ese tipo de argumentos.

Un recurso que está claramente a la disposición de México son sus diplomáticos. Con la red consular más extensa del mundo compuesta por 50 consulados, la más grande de cualquier país en otro, México está representado en todas las principales áreas metropolitanas de los Estados Unidos. Sin embargo, los representantes del gobierno mexicano están limitados en su capacidad para responder al desafío planteado por la elección de Donald J. Trump como Presidente de los Estados Unidos. El artículo 55 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (1963) y el artículo 41 de la misma sobre Relaciones Diplomáticas (1961) estipulan que los cónsules y los diplomáticos: “… también tienen el deber de no interferir en los asuntos internos de otro estado “.

Dada esta limitación en las funciones diplomáticas de México, una solución eficaz y a largo plazo para este desafío es un programa de movilidad de estudiantes de los Estados Unidos a México. Esta política contribuiría en gran medida a mejorar gradualmente la actitud de los ciudadanos estadounidenses hacia México y, por lo tanto, la imagen de México en los Estados Unidos.

 

CONTEXTO

El gobierno mexicano, a través de su red de consulados en los Estados Unidos, se ha centrado tradicionalmente en ofrecer servicios consulares a la diáspora mexicana, tal como se establece en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. El empoderamiento paralelo de la diáspora establecida en Estados Unidos se ha convertido recientemente en parte de los esfuerzos oficiales del gobierno mexicano (Barceló 2005). Sucesivos gobiernos mexicanos coadyuvaron al establecimiento de grupos comunitarios a través de programas como Comunidades Mexicanas en el Exterior en los años 90 y el Instituto de Mexicanos en el Exterior desde principios del año 2000 (Délano 2011). Estos grupos han defendido el interés de sus miembros en los Estados Unidos y en México (González y Ayón 2016). Sin embargo, este enfoque ha demostrado ser insuficiente para mejorar la imagen que los estadounidenses tienen sobre los mexicanos y transformar las actitudes estadounidenses hacia México.

Vianovo y GSD & M realizaron una encuesta nacional para examinar las actitudes de los ciudadanos estadounidenses hacia México. Los resultados, publicados en junio de 2016, muestran que el 45% tenía una opinión desfavorable sobre México y sólo el 22% tenía una opinión favorable. Estos porcentajes coinciden fuertemente con los resultados de la primera encuesta nacional de Vianovo y GSD & M sobre la misma pregunta, realizada en 2012. La continuidad y permanencia de las opiniones estadounidenses   sobre México durante estos cuatro años sugiere que creencias preexistentes son la causa principal de la pésima imagen que mantienen los ciudadanos estadounidenses sobre México y los mexicanos.

El ahora Subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y ex embajador en Estados Unidos, Carlos M. Sada, ha subrayado la necesidad de empoderar a la comunidad mexicana y mexicanoamericana como clave para restaurar una buena imagen de los mexicanos entre la población estadounidense (El Universal 2016). Con este objetivo en mente, la Secretaría de Relaciones Exteriores promueve activamente una estrategia basada en grupos de abogacía pro México. Debido a la actual imagen desfavorable de México en los Estados Unidos, identificada a través de  investigaciones de grupos focales financiadas por el gobierno mexicano, la estrategia refiere a la creación de grupos de abogacía compuestos de mexicanos, mexicanoamericanos y estadounidenses (académicos, empresarios, “Dreamers“, etc.) quienes representan personalmente los avances de las comunidades mexicanas y mexicanoamericanas o quienes están dispuestos a participar en un esfuerzo mayor para exponer a los ciudadanos estadounidenses a una imagen diferente y realista de México.

En otras palabras, el empoderamiento de la diáspora mexicana y de sus aliados en la población anglosajona, puede tener la capacidad de contrarrestar las actitudes desfavorables hacia México adoptadas por la nueva administración Trump. Al presentar una imagen más positiva de México y los mexicanos, estos actores pueden ayudar a transformar las actitudes preexistentes de los estadounidenses.

Aun cuando estos esfuerzos resultaran exitosos, es poco probable que sean suficientes para lograr el objetivo deseado. Como señaló el actual Director General de ProMéxico desde su anterior cargo como Subsecretario para América del Norte, Paulo Carreño King, en su entrevista con El Universal, la imagen negativa de México que ha tenido gran parte de la población estadounidense no se creó en un año o dos, sino gradualmente durante un período de tiempo muy largo, por lo que tomará mucho tiempo y una amplia gama de estrategias para mejorarla. México requerirá un enfoque multifacético sostenido que aproveche al máximo todas las “flechas del arco” a su alcance.

 

¿CÓMO SE PUEDE CAMBIAR LA IMAGEN DE MÉXICO EN ESTADOS UNIDOS POR MEDIO DE LA MOVILIDAD ESTUDIANTIL?

Otro aspecto esencial de los esfuerzos de México para mejorar su imagen a largo plazo, es fomentar interacciones sociales binacionales que tienen la capacidad para mejorar el nivel de comprensión mutua entre pueblos de diferentes nacionalidades y culturas.

El eminente sociólogo Karl Deutch demostró que la movilidad internacional de las personas (entre otros tipos de “comunicación social”) fomenta la interacción entre pueblos de diferentes nacionalidades, que pueden construir una base para la confianza y la comprensión, y finalmente un sentido de comunidad. Los alumnos que estudian por un período prolongado (por lo menos un semestre) en un país extranjero comúnmente desarrollan nuevas amistades, una apreciación y entendimiento de la cultura local y una actitud generalmente mejorada hacia el país anfitrión.

La teoría e investigación de la psicológica social apoyan una noción similar, como sostiene el distinguido profesor Samuel Gaertner: “… la interacción entre los grupos no sólo puede reducir el sesgo intergrupal, sino que además provoca que efectivamente los miembros del grupo se re-categoricen a sí mismos como un solo grupo (“nosotros”) en lugar de clasificarse como dos grupos separados (“nosotros ” y “ellos “) (Gaertner et al., 1993 citado en Mitchell 2012). Este sentimiento de pertenencia a un solo grupo puede conducir a un proceso natural de integración similar al de la Unión Europea y su sentido de identidad europea común (Fligstein, 2008).

Aunque México no comparte el objetivo europeo de crear una identidad regional compartida—una identidad norteamericana—su objetivo de crear actitudes positivas sobre sí mismo y su gente puede beneficiarse de una estrategia de movilidad estudiantil similar. ¿Cómo fue que Europa utilizó el intercambio educativo para construir un sentido común de identidad europea?

Aceptando abiertamente la teoría de la integración internacional propuesta por Karl Deutch, los líderes de la Comunidad Europea lanzaron en 1987 el programa de movilidad e intercambio de estudiantes más grande del mundo denominado ERASMUS (por sus siglas en inglés, European Region Action Scheme for the Mobility of University Students): Plan de Acción de la Región Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios (ECC 1987). Los objetivos originales del programa ERASMUS eran:

  1. lograr un aumento significativo del número de estudiantes de las universidades (tal como se define en la sección 2 del artículo 1) que cursen un período de estudios integrado en otro país miembro …;
  2. una amplia e intensa cooperación entre las universidades de todos los países miembros;
  • aprovechar al máximo el potencial intelectual de las universidades de la Comunidad mediante una mayor movilidad del personal docente, mejorando así la calidad de la educación y la formación de las universidades, a fin de garantizar la competitividad de la Comunidad en el mercado mundial;
  1. reforzar la interacción entre los ciudadanos de los distintos Estados miembros con vistas a consolidar el concepto de una Europa de los ciudadanos,
  2. garantizar el desarrollo de un grupo de titulados con experiencia directa de cooperación intracomunitaria, creando así la base sobre la que puede desarrollarse una cooperación intensificada en los sectores económico y social (ECC 1987).

Un programa que comenzó modestamente con 3, 244 estudiantes en el curso académico 1987/88 y creció en un 800% en 2103/14 a más de 27,.000 estudiantes ERASMUS, con un presupuesto de más de 2,000 millones de euros. Más de 3,3 millones de estudiantes han participado en el programa (Comisión Europea 2015).

 

ERASMUS, UN PROGRAMA EXITOSO

El programa es muy popular entre los estudiantes de las universidades europeas y se considera un éxito en términos de mejorar las actitudes de sus participantes hacia la Unión Europea. Para los propósitos de este ensayo, el éxito del objetivo (iv) es de interés particular. Diversos estudios sobre las actitudes de los participantes de ERASMUS hacia la Unión Europea (UE) y la integración europea en comparación con quienes no han participado, demuestran el éxito del programa (Wilson, 2011; Sigalas 2010; Mitchell 2012).

Estos estudios demuestran que los participantes de ERASMUS manifiestan cambios positivos muy significativos en sus actitudes hacia la UE y la integración europea en comparación con los no participantes. El estudio de Mitchell es particularmente revelador. Después de aplicar una encuesta a más de 2,000 estudiantes de 25 países de la UE descubrió que “los estudiantes de ERASMUS tienen más probabilidades de identificarse como europeos y sentirse apegados y en favor a la UE que los estudiantes no móviles”.

En un estudio similar, pero significativamente más amplio, Brandenburg et al. (2016), examinó los efectos de ERASMUS. La muestra del estudio se compone de 71,368 respuestas individuales a cinco encuestas en línea lanzadas en el 2013. En los resultados, se encontró que: “En todas las regiones, así como en cada región individual, la gran mayoría sentía que la movilidad mejoró su actitud europea. Los estudiantes y graduados de ERASMUS declararon que se relacionan con el resto de Europa significativamente más que los no móviles “.

Estos y otros estudios empíricos apoyan la teoría de que las interacciones sociales a través del programa ERASMUS mejoraron las actitudes de los participantes hacia el concepto de Europa. Esta evidencia empírica hace hincapié en el hecho de que un programa de movilidad e intercambio estudiantil ha mejorado con éxito las actitudes de sus participantes hacia una entidad política, en este caso la Unión Europea.

 

UN ERASMUS PARA ESTUDIANTES AMERICANOS

En el caso de México y el problema crónico de su imagen que enfrenta en Estados Unidos, un programa de movilidad de estudiantes universitarios similar a ERASMUS contribuiría a la creación de actitudes positivas de los participantes hacia México. Un escenario ideal sería crear un programa de movilidad estudiantil e intercambio bilateral, pero la urgencia de la necesidad aconseja la creación inmediata de un programa de movilidad en un solo sentido, el cual consistiría en enviar estudiantes estadounidenses a estudiar un semestre en una universidad mexicana con el apoyo financiero del gobierno mexicano u otros patrocinadores. Este programa conducirá a nuevas amistades y una apreciación y comprensión de México, su cultura y su gente. Y como se mostró con el caso de ERASMUS, estas interacciones sociales en un contexto internacional deben generar actitudes positivas hacia México y al largo plazo crear una masa crítica de futuros líderes que puedan influir positivamente en la opinión pública en los Estados Unidos.

Actualmente ya existen varios programas de movilidad e intercambio estudiantil entre las dos naciones. Algunos son esfuerzos individuales entre universidades, mientras que otros se llevan a cabo bajo los auspicios del “Foro Bilateral de Educación Superior, Innovación e Investigación” (FOBESII) firmado en 2013 entre los dos gobiernos. Este programa tiene un amplio alcance con el objetivo de ampliar “las oportunidades para los intercambios educativos, las asociaciones de investigación científica y la innovación transfronteriza” (DOS 2015). En su forma actual, los logros de FOBESII en el área de intercambio educativo han sido limitados –en su mayoría son intercambios estudiantiles de estancias cortas y oportunidades de pasantías aprovechadas por mexicanos más que por ciudadanos estadounidenses (Embajada de los Estados Unidos, 2016). Los intercambios de estudiantes en este programa son financiados por entidades privadas y los gobiernos de México y de Estados Unidos.

Los esfuerzos individuales de intercambio incluyen el sistema de la Universidad de California, cuyo programa de movilidad estudiantil con México se realiza principalmente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este es un programa bilateral y en ambos sentidos, en el cual los estudiantes de los Estados Unidos pueden estudiar un semestre o más en la UNAM y los estudiantes de la UNAM en uno de los campus de la Universidad de California. Actualmente, más estudiantes mexicanos utilizan el programa a pesar de la disponibilidad de becas para estudiantes estadounidenses. Otras universidades públicas como el sistema de la Universidad de Texas y universidades privadas como la Universidad del Sur de California operan programas similares con variadas universidades mexicanas.

Más allá del intercambio de estudiantes, el Programa de Intercambio para Maestros Visitantes México-Estados Unidos provee una oportunidad para que profesionales de EE.UU. visiten México durante 1 a 3 años. Sin embargo, el programa con California consiste en unos 20 profesores mexicanos que participan cada año académico, pero ninguna escuela mexicana se beneficia de maestros visitantes de los Estados Unidos, primordialmente por razones financieras Las escuelas mexicanas no pueden permitirse pagar el equivalente a los salarios de los maestros de los Estados Unidos, una de las condiciones de este programa de unos 25 años de vigencia.

Todos estos esfuerzos, y otros similares, son importantes, pero el nivel de financiamiento y la imagen desfigurada de México hacen que se conviertan en intercambios virtualmente en un solo sentido, en que los mexicanos son quienes viajan a los Estados Unidos, pero sólo unos pocos estudiantes y maestros estadounidenses viajan a México. Simplemente hay un número insuficiente de estudiantes y profesionales estadounidenses que participan.

Un programa de movilidad estudiantil en un solo sentido y a nivel licenciatura, podría diseñarse para superar esta deficiencia en los actuales esfuerzos de intercambio entre México y Estados Unidos. Tal programa debería tener objetivos similares a los del programa ERASMUS de la Unión Europea, incluyendo: (a) la cooperación entre Estados Unidos y México en materia de educación y formación; (b) el desarrollo sostenible de la colaboración en el ámbito de la enseñanza superior; y (c) la promoción de los valores y la comprensión comunes. Por supuesto, el último objetivo es el más importante dado el contexto actual de la relación bilateral y la urgente necesidad de mejorar la imagen de México en los Estados Unidos.

El programa estaría abierto a cualquier estudiante de licenciatura inscrito en una universidad de los Estados Unidos. Para superar la evidente falta de entusiasmo e interés en México de los estudiantes de los Estados Unidos y el desafío del financiamiento, será esencial la capacidad de proveer fondos para ofrecer becas completas a los participantes. Dadas las limitaciones presupuestales del gobierno mexicano, los fondos se procurarán conjuntamente con socios de organizaciones filantrópicas como la Fundación Carlos Slim u otras similares. Esta oferta de beca debe ir acompañada de una intensa campaña de promoción en los Estados Unidos, lo que en conjunto promete atraer la participación de un número significativo de estudiantes estadounidenses.

Este programa puede orientarse hacia las universidades elitistas y privilegiadas de los Estados Unidos donde se forman los futuros líderes de la instituciones públicas y corporaciones privadas. También tiene que enfocarse en los Estados donde la economía se beneficia en gran parte de su relación bilateral con México y donde la imagen de México es ampliamente desfavorable, como Texas, Ohio, Michigan y Carolina del Norte, por mencionar sólo algunos. Esta táctica y enfoque ayudarán a un mayor aprovechamiento de los fondos para becas. Su implementación y éxito estarían en gran medida a cargo de los diplomáticos mexicanos en Estados Unidos. Corresponderá a los jefes de los Consulados de México, por ejemplo, hacer los contactos con las Universidades dentro de su circunscripción, establecer un convenio de colaboración y llevar a cabo el reclutamiento necesario presentando el programa y sus beneficios a estudiantes y asesores interesados.

Sería ideal que después de que se introduzca el programa de movilidad de estudiantes, se monitoree para evaluar sus resultados, particularmente las actitudes de los participantes hacia la imagen de México y sus nacionales.

 

CONCLUSIÓN

La imagen de México y sus nacionales en los Estados Unidos está dañada. Las encuestas de Vianovo y GSD & M en 2016 y 2012 muestran numerosas y continuas opiniones desfavorables sobre México. El gobierno mexicano ha identificado la problemática y la necesidad de un enfoque multifacético que aproveche al máximo todas las “flechas del arco” a su alcance, incluyendo a la diáspora mexicana. Durante el último medio siglo, México transformó su política hacia su diáspora ofreciendo programas consulares para empoderarla. Esta política podría complementarse con un plan enfocado en la población anglosajona para establecer alianzas con ella. Un programa robusto de movilidad de estudiantes estadounidenses a México en la línea del programa ERASMUS en la Unión Europea, sería un instrumento eficaz en este esfuerzo.

Estudios empíricos sobre ERASMUS apoyan el argumento de que las interacciones sociales, como resultado de los programas de movilidad e intercambio estudiantil, mejoran las actitudes hacia el país anfitrión. Un programa de movilidad estudiantil del estilo de “ERASMUS”, financiado por el gobierno mexicano y otros patrocinadores, promoverá valores y entendimiento comunes y con el tiempo ayudará a crear un cambio positivo en las actitudes de los estadounidenses hacia México y los mexicanos, y en consecuencia, mejorará la imagen de México en Estados Unidos.

 

* Selene Barceló Monroy es miembro del Servicio Exterior Mexicano; las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México o cualquier agencia del gobierno mexicano.

 

REFERENCIAS

Barceló Monroy, Selene (2005). “La diáspora mexicana y el Consulado en Chicago”. Foreign Affairs en Español 5 (3), July-September.

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Bilateral Forum on Higher Education, Innovation, and Research (FOBESII) Achievements May 2013-October 2015 (U.S. Embassy and Consulates in Mexico, 2016). 

Brandenburg, Uwe; Petrova, Dana; Bugárová; Martina; Kunc, Michal; Stiburek, Šimon; Tůmová, Pavla. “The ERASMUS Impact Study Regional Analysis. A Comparative Analysis of the Effects of ERASMUS on the Personality, Skills and Career of students of European Regions and Selected Countries”, Luxembourg: European Commission, 2016, ISBN 978-92-79-52201-7.

Délano, Alexandra (2011). “Mexico and Its Diaspora in the United States. Policies of Emigration since 1848”. Cambridge University Press.

Department of State (DOS) Joint U.S.-Mexico Statement on the U.S.-Mexico Bilateral Forum on Higher Education, Innovation, and Research: Connecting Tomorrow’s Leaders Today (January 6, 2015)  

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El Universal (2016). “Ruiz Massieu llama a cerrar filas ante “coyuntura””, September 10. 

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Fligstein, Neil (2008). “Euroclash: The EU, European identity, and the future of Europe”. Oxford University Press.

González Gutierrez, Carlos et Ayón, David R. (2016).

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Sigalas, Emmanuel (2010). “Cross-border mobility and European identity: The effectiveness of intergroup contact during the ERASMUS year abroad“. European Union Politics 11.2: 241-265.

University of California Education Abroad Program (UCEAP). 

University of Southern California Study Abroad Office. 

Vianovo & GSD&M. (June 2016). “Mexico’s Brand in the U.S.”. National Survey Results. 

Vienna Convention on Consular Relations (1963). 

Vienna Convention on Diplomatic Relations (1961). 

Wilson, Lain (2011). “What should we expect of ERASMUS generations’?.”. JCMS: Journal of Common Market Studies 49.5: 1113-1140. 

 

 

 

 

 

 

EL PROYECTO

El proyecto Re-imaginando las relaciones México-Estados Unidos: del presente al 2024 de la red Estados Unidos-México en la Universidad del Sur de California está diseñado para presentar un análisis general de varios temas críticos y relevantes a la relación entre México y los Estados Unidos: una introducción general al tema, su estado actual, una proyección para el 2024 y los pasos necesarios para alcanzarla.

 

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